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viernes, 16 de octubre de 2015

AVE DE PASO, TREPADORA

Ave de paso,
                       trepadora,
admiro tu cuerpo manso
al tiempo que me devora
la serpiente de vocablos
esparciendo su espiral
por el rastro de la verdad
al renacer
                la aurora.

Soy sensible al desmayo
en ese lamento de tormenta
como alimento al rayo
y a la libertad lenta
para los seres humanos.

Personas que todos conocemos,
al rebasar el portal
nos miramos
                     con mente abierta,
seducimos la boca en su extremo
y acariciamos la roca muerta
como calaveras
                          de voz desierta
estrechándonos las manos.

Quiero vivir el aroma,
el olor imaginado,
                             sin coronas,
despierto,
                 simplemente a mi bola,
en ese detalle que asoma
entre la fauna
                       y la flora.

sábado, 4 de abril de 2015

ESTAMOS SOLOS

Estamos solos,
soledad que lleva
                            al silencio
de un crujir de huesos
en calaveras extrañas
que llegan a forjar sueños
para maravilla
                       del viento;
y te cuento en el presente
en que desnudo mi cuerpo
a la caricia
                  hecha en los dedos
que exploras cada poro secreto,
cada pliegue de ese mapa
en un alarde de pasión
                                    en los sentidos,
y disfrutas,
                  todavía vivo,
el aroma del movimiento
cerca de cualquier río
que ríe suave
                     los pensamientos.

Porque alimentas el alma,
la silueta del don travieso
sin escondernos
                          tras un espejo;
hacemos fácil lo nuevo
en la quietud más extrema
jugando con la luz y el reflejo
de la palabra en este poema
para amanecer luego
                                 cual junco viejo.

lunes, 2 de junio de 2014

VINE PARA SENTIR EL VIENTO

Vine para sentir el viento
en un atardecer glorioso
cuando cantaba la cigarra
a ritmo de otros silencios
dentro de un bosque de hayas;
y soñaba un riachuelo
despierto a la voz del pueblo,
buscando la semilla aquella
que brotara por primavera
naciendo una nueva estrella
cuando se mira en las noches
la pizarra... Confín del cielo.

Porque tengo otros recuerdos
de águilas volando alto,
de nubes formando dibujos
y de tormentas sin miedos;
tengo otros recuerdos
que me llevan al firmamento
huyendo del simple espanto
a la luz de las candelas...

Y a veces me surge el llanto
al ver la Naturaleza plena
a merced de las basuras,
sin que lo remedie el poema
en que confié tanto
en tanta confusión de locura.

domingo, 8 de diciembre de 2013

ES TAN GRANDE LA CONGOJA

Es tan grande la congoja
de la llama que atraviesa
simplemente el corazón
que me siento esta aurora
como vagabundo que extrapola
su existencia por la pasión
ante una montaña roja
en una primavera diversa
mientras brota una flor
con su sonrisa espesa.

Dolor que llama al dolor
justo clama su pureza
esta valle de inocencia
en medio de la naturaleza
festejando la luz del Sol.

Y en este cambio de clima,
en este cambio climático,
de llanto y desconsuelo,
me arrimo cada vez más al cielo
desde lo alto de una cima
para responder a lo trágico
que en la nube se avecina
y esperar del hombre sabio
derrote la necedad que impera
en los políticos de turno
haciendo simples solitarios
sin advertir el grito humano,
el llanto que desgarra el planeta
entre lluvias... Rostros y manos
esbozando una mueca
que llega a la muerte... y al gusano.