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domingo, 17 de julio de 2016

CÓMO VALORAR LAS COSAS




Cómo valorar las cosas
si me aplico a los detalles
para no confundir en destellos
el tesoro que se merece
el devenir de tu boca.

Mis labios apenas tocan
tus mejillas sonrosadas
y me digo
                 si solo es deseo
las ansías que me provocan
al desnudarte de ropas;
momento por el cual confieso
la perversión me derrota
y busco mar adentro
donde estrellarme entre rocas.

Te quiero integra y bella
jugando con la quietud
                                      de mis manos
sin que me parezca extraño
verte descalza
                        entre la arena...

En esta playa serena
donde contemplamos estrellas
bajo la señal de una cruz
y un puñal rompe las venas,
la sangre,
                la calma,
                                y la luz.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

TE PERMITO EL SILENCIO

Te permito el silencio
para que digas con la mirada
el sabor del verso,
el gesto hecho morada
en tus pupilas de ensueño,
en tus dedos de escarcha...

Y sonrías ante la promesa
de quien sucumbe a las caricias
en esta noche esmeralda
donde la luna llena y mansa
nos devuelve a los orígenes,
al rincón vivo del alma.

Todavía creo en el sueño,
en el sueño divino, en su magia,
porque te siento segura
dibujando esperanzas blancas,
y siento el espíritu libre
desde la nube que nos contempla...
Te permito el silencio
aquí, ahora, en esta cumbre,
ante la luz y su sombra
de quienes somos pasajeros
en un viaje hacia el cielo
sin más bagaje que el nuevo cuerpo.

martes, 20 de agosto de 2013

ESTABA JUNTO A LA PIEDRA

Estaba junto a la piedra
desnudo y sediento,
ignorante de palabras,
amarrado al silencio,
esclavo de la nada;
y sentía el morir
lento en mis venas,
cerca la caricia del alma
sin responder a la causa
de vivir y dejar vivir...

Solo mi fe bastaba
para asirme a la tierra,
para esparcir suspiros
por los rincones del alba
cuando nacía la aurora
nueva y libre.

Libre... Te quiero libre
al soplo del viento,
grito en la montaña,
que sea el eco quien grite: Libre.
Y pueda despertar mañana
en la sabiduría del paria
la razón de la calma, contigo,
que aún me dices:
Amigo del alma.